Posteado por: jperezfoncea | junio 15, 2009

Breve presentación

Bajo un roble con la primera edición de mi primer libro

Bajo un roble con la primera edición de mi primer libro

¡Bienvenido a esta bitácora de Juan Antonio Pérez-Foncea!

Una breve presentación sería la siguiente:

Nací en San Sebastián (España) en 1965.

Estudié Derecho en las Universidades de Navarra (España), Lovaina y Lieja (Bélgica).

He ejercido como abogado desde 1995 en España y en Francia.

Además, soy escritor desde el 3 de abril de 2002, aunque eso no lo supe hasta un par de años más tarde.

He publicado hasta la fecha (junio de 2009) tres libros de la Saga de Iván de Aldénuri, de los que llevo vendidos más de 20.000 ejemplares en lengua española.

La Saga de Iván de Aldénuri pertenece al género de literatura épica fantástica (lo que ahora, con la manía de utilizar para todo vocablos de origen anglosajón, se llama “fantasy”).

También se han traducido y publicado mis libros al inglés (en Estados Unidos) y al croata (supongo que no hará falta aclarar que en Croacia).

Si quieres saber más acerca de mis obras, puedes ir a www.ivandealdenuri.com (Español) o a www.ivanofaldenuri.com (English)

En mis relatos se adivinan tres grandes pasiones: la naturaleza, la historia y la filología, elementos sobre los que se asientan cada una de mis obras.

Partiendo desde una tierra ficticia, basada en una legendaria cornisa cantábrica, las aventuras de mis libros se desarrollan en paisajes y territorios que resultan imaginarios por un lado y reconocibles por otro.

Cuando comencé a escribir la historia de Iván y el Errion-Thal, las primeras ideas fueron cobrando vida propia, de modo que me vi arrastrado por una historia apasionante. No podía imaginar que mis relatos atraparían poco después a decenas de miles de lectores de ambos lados del Atlántico.

Posteado por: jperezfoncea | julio 8, 2009

ARTÍCULO DE LA SAGA DE IVÁN DE ALDÉNURI EN EL SEMANAL DIGITAL

Primero fue El bosque de los thaurroks, luego La Herencia del Bèrehor (ambas suman siete ediciones, más la versión inglesa publicada en Estados Unidos), y ahora llega El asedio de Muihl-Athern: son los tres episodios -hasta el momento- de la saga de Iván de Aldénuri, una creación de J. Pérez-Foncea que va camino de convertirse en una referencia imprescindible de la literatura épica juvenil contemporánea. Pueden leerse de forma independiente, y por tanto quien desee empezar por El asedio de Muihl-Athern no tendrá mayores problemas, como tampoco los hay para empezar a leer a Emilio Salgari por cualquiera de sus novelas.

Y viene a cuento la comparación porque Pérez-Foncea mantiene la estructura del relato clásico de aventuras, pero con ese ropaje moderno de corte hiperbóreo de moda tras la eclosión de El Señor de los Anillos o Las Crónicas de Narnia. No en vano transcurren en “un mundo antiguo, de cierto sabor céltico, lleno de enigmas y misterios”, como explica el mismo autor.

Iván, nacido en la aldea de Aldénuri, es un niño de doce años que de pronto descubre que puede volar si consigue una concentración mental adecuada. Ya por sí mismo sería un descubrimiento maravilloso, pero nada en comparación con las peripecias que le esperan cuando es secuestrado por piratas de allende el océano. Conseguirá librarse de ellos, pero al precio de combatir con terribles monstruos marinos y del bosque, para luego enfrentarse a otros pueblos que quieren aniquilar al suyo, en un juego de amistades y traiciones donde relucirán las virtudes del valor, el honor y el deber, que Iván tendrá que poner en práctica junto a sus padres y sus cuatro hermanos. Cuando parece que podrán disfrutar de unos años de paz, arrancan nuevas pruebas que constituyen el meollo de El asedio de Muihl-Athern.

Las historias de Iván de Aldénuri están comenzando a ser lectura recomendada en numerosos colegios. Son entretenidas, limpias y plenas de acción, capaces de despertar la imaginación adolescente aprovechando la iconografía popularizada por las obras de J.R.R. Tolkien o C.S. Lewis. En este caso los morghuks son los malos y los áldenors, el pueblo de nuestro héroe, los valientes que habrán de hacerles frente para sobrevivir, inspirados por el legendario Bèrehor.

Una obra muy aconsejable para hacerle más llevadero a hijos y/o sobrinos, a lomos del ritmo trepidante que imprime Pérez-Foncea a sus argumentos, el siempre duro arranque del curso escolar.

Posteado por: jperezfoncea | junio 22, 2009

SAGA DE IVÁN DE ALDÉNURI

Ésta es la primera reseña que apareció en los medios acerca de Iván de Aldénuri I: El Bosque de los Thaurroks, allá por la segunda mitad de 2004:

La literatura fantástica está de moda; impulsada por el efecto “Señor de los anillos” proliferan numerosas obras en su estela… que en muchos casos desmerecen la descomunal obra de Tolkien. No es el caso de este Iván de Aldénuri que, sin las pretensiones de la magna obra “tolkieniana” (encontraríamos mayores paralelismos con otra obra de Tolkien, El hobbit), resulta una lectura muy recomendable. Lectura, además, absorbente y adictiva, pues si algo podemos asegurar es que quien abre sus páginas queda irremediablemente atrapado por una historia que avanza con un dominio excelente del tempo.

Quizás hoy en día no esté demasiado bien visto reivindicar la literatura de evasión, que suele ser tildada de folletinesca. Folletines, haberlos, haylos, pero eso no obsta para que, por sólo citar tres ejemplos de literatura popular bien escrita, Ágata Christie, Julio Verne o George Simenon con su serie del comisario Maigret, no hayan sido destronados del podium de las preferencias de los lectores. También Dumas escribió mucho y publicó por episodios alguna de las obras inmortales de la literatura.

Pues bien, Pérez-Foncea demuestra en esta su opera prima un dominio magistral del arte de agarrar al lector y no soltarlo hasta la última página. La alternancia de acciones que se desarrollan de modo paralelo, una las correrías de Iván, la otra las vicisitudes de su pueblo, y que finalmente confluyen, permiten terminar cada capítulo en un clímax que hace avanzar al lector a través del texto con una avidez sólo satisfecha cuando cerramos definitivamente el libro. Y ni eso es del todo cierto: la supervivencia del malvado Hugo Gorkhol nos asegura nuevas emociones en próximas entregas.

Una vez sumergidos en el mundo de Áldenor y del Errion Thal, y tras unos primeros momentos de familiarización (que, suponemos variarán según la afición a la literatura fantástica y la edad del lector; confesaremos que a los ya entrados en años nos supone un mayor esfuerzo), iremos descubriendo que el escenario en que se desarrolla la acción es coherente, cuestión ésta definitiva para armar una novela fantástica de calidad. Y no sólo es congruente, sino que se produce una corriente de complicidad e incluso afecto hacia esos personajes, esos pueblos, que luchan por la supervivencia y el mantenimiento de una paz justa.

En este sentido, la apuesta del autor es clara, los buenos son buenos y los malos, malos, lo que no significa que sean estúpidos. No estamos pues ante una novela ambigua, sino ante una novela que toma partido y en la que la intriga y la acción ocupan un lugar preeminente, y que por ello mismo resulta especialmente adecuada (que no sólo) para un público juvenil. La clara definición de los campos en que se dividen los protagonistas no rebaja un ápice la emoción, al contrario, ayuda a mantener esa tensión que toda buena narración necesita.

Para acabar, y desde el respeto y el reconocimiento hacia una obra en mi opinión muy bien resuelta, dos sugerencias para próximas entregas, ya anunciadas por el mismo autor: no descarte la posibilidad del arrepentimiento en algún personaje, esas cosas a veces ocurren y enriquecerían el argumento; y en segundo lugar, estoy seguro de que los muchos lectores agradecerán un mapa del territorio en el que transcurre la acción más grande y detallado que el que nos proporciona esta edición y que, con sus limitaciones, resulta muy útil para orientarse en este mundo que cautiva con tanta facilidad.

Iván de Aldénuri. El bosque de los Thaurroks.

Posteado por: jperezfoncea | junio 22, 2009

ARTÍCULO DE MARCO RESPINTI ACERCA DE JRR TOLKIEN

Quiero iniciar los artículos de Fantasía épica con un artículo del italiano Marco Respinti, dedicado a John Ronald Reuel Tolkien, el autor por excelencia de fantasía épica (fantasy). Éste es un interesante artículo acerca de la influencia de la religión en sus obras:

John Ronald Reuel Tolkien (1892-1973)
por Marco Respinti
1. De Suráfrica a Inglaterra, de la iglesia “alta” (High church) al catolicismo: su vida y carrera
John Ronald Reuel Tolkien nace en el seno de una familia inglesa el 3 de enero de 1892 en Bloemfontein, en Suráfrica, dos años antes que su hermano Hilary Arthur Reuel (1894-1976). En 1895, los Tolkien regresan a Inglaterra. Al año siguiente fallece el cabeza de familia, Arthur Reuel (1857-1896). En 1900, su viuda, Mabel Suffield, se convierte del “alto” anglicanismo a la Iglesia católica, junto con sus dos hijos, y en consecuencia, las familias Suffield y Tolkien, protestantes, rompen toda relación y cualquier ayuda a ella y a los dos huérfanos: en 1904 muere con 34 años debido a que, por razones económicas, no pudo curarse como debía. El futuro filólogo – nos cuenta el biógrafo Humphrey Carpenter – declara: “”Mi madre ha sido una auténtica mártir; Jesús no concede a todos recorrer un camino tan difícil, para alcanzar sus grandes dones, como nos ha concedido a Hilary y a mí, otorgándonos una madre que se mató de fatiga y de preocupaciones para asegurarse que creciéramos en la fe”. Ronald Tolkien escribió estas palabras nueve años después de la muerte de su madre. Nos indica como asociaba a su madre su propia pertenencia a la Iglesia católica. Se podría añadir que, a la muerte de su madre, la religión ocupó el lugar en sus afectos que ella había ocupado anteriormente. El consuelo que en consecuencia recibió fue emocional y espiritual”. Confiados a familiares y a conocidos, los huérfanos son educados por un sacerdote católico procedente del círculo de colaboradores del cardenal John Henry Newman (1801-1890). En 1910 Tolkien entra en la universidad de Oxford, donde cursa estudios clásicos, además de Lengua y Literatura Inglesas, consiguiendo el bachillerato cum laude en 1915. El 22 de marzo de 1916 se casa con Edith Bratt (1889-1971); eran novios desde 1914, tras la conversión de la joven del anglicanismo al catolicismo; de ella tendrá cuatro hijos: John Francis Reuel, en 1917 (sacerdote católico desde febrero de 1946), Michael Hilary Reuel (1920-1984); Christopher Reuel, nacido en 1924; y Priscilla Mary Reuel en 1929.
En 1916, tras el estallido de la Gran Guerra, el futuro filólogo combate en el Somme (Francia) como subteniente, pero en noviembre es repatriado a causa de la “fiebre de trinchera”. Convaleciente, en 1917 comienza la composición de The Book of Lost Tales (El Libro de los Cuentos Perdidos), el gran fresco del cual proceden sus narraciones más conocidas. De vuelta a Oxford, en 1918 entra en el equipo del New English Dictionary. En 1919 es tutor universitario; en 1920 lector de Lengua Inglesa en la universidad de Leeds donde, en 1924, es titular de la misma cátedra. En 1925 es nombrado para la cátedra Rawlinson y Bossworth de Anglosajón en la universidad de Oxford donde, de 1945 a 1959, año en el que abandona la enseñanza, es titular de la cátedra Merton de Lengua y Literatura Inglesas. En 1972 la universidad de Oxford le otorga el doctorado ad honorem en Letras y el 2 de septiembre de 1973, a los 81 años, Tolkien fallece en Bournemouth y su misa fúnebre es celebrada por su hijo.

2. Lewis y “los del garabato”
En 1926, Tolkien conoce al profesor de literatura inglesa y escritor Clive Staples Lewis (1898-1963), con el cual estrecha una larga y profunda amistad. Junto con otros, el filólogo es instrumento de la progresiva conversión de su amigo – al menos a partir de 1929 – del ateísmo al teísmo y luego al anglicanismo, quedando decepcionado cuando éste no completará el camino hasta el catolicismo. Tolkien y Lewis son también conocidos como los principales animadores del club literario oxfordiano de los Inklings, grosso modo “los del garabato”.

3. Las obras
Autor de obras científicas y de ediciones críticas de textos antiguos, como A Middle English Vocabulary, de 1922; la edición del manuscrito Ancrene Wisse: The English Text of the Ancrene Riwle, de 1962; la contribución a la traducción de la Jerusalem Bible, de 1966; las ediciones de Sir Gawain and the Green Knight, Pearl, and Sir Orfeo, de 1975, anteriormente publicados por separado; el texto traducido y comentado, The Old English Exodus, de 1981, Finn and Hengest: The Fragment and the Episode, de 1982, editado por Alan Bliss; y The Monsters and the Critics and Other Essays, de 1983, editado por su hijo Christopher; Tolkien es no obstante conocido sobre todo por la narración, la poesía y la ensayística relacionada con estas últimas. En esta andadura tan amplia descollan The Hobbit (El Hobbit), de 1937, The Lord of the Rings (El Señor de los Anillos) y The Silmarillion (El Silmarilion), de 1977. A estos se añaden Guide to the Names in “The Lord of the Rings” (Guía a los Nombres en “El Señor de los Anillos”). Además hay que añadir A Tolkien Compass (Una Guía a Tolkien), editado por Jared Lobdell en 1975, y los textos incompletos y las “primeras versiones” que, desde 1983, el tercero de sus hijos revisa y publica en la serie The History of Middle-Earth (La Historia de la Tierra Media), que ya ha alcanzado el noveno tomo.

4. El escritor católico
“El Señor de los Anillos es – escribe el filólogo al padre jesuita Robert Murray – fundamentalmente una obra religiosa y católica; al principio no era consciente, me fui dando cuenta durante la corrección. Esto explica el porqué no inserté, antes bien corté, prácticamente todo tipo de alusión a cosas como la religión, o bien a cultos y prácticas, en mi mundo imaginario. Porque el elemento religioso está enraizado en la historia y en el simbolismo. No obstante, dicho de esta manera parece muy trivial y más presuntuoso de lo que es en realidad. Ya que, para ser sinceros, conscientemente había programado muy poco: y debería estar sumamente agradecido por haber sido formado (desde que tenía ocho años) en una fe que me nutrió y que me enseñó lo poco que sé”. Subrayando la importancia del “Escritor de la Historia (y no me refiero a mí mismo) “la única persona siempre presente que nunca está ausente y que jamás es nombrada” (como dijo un crítico)”, Tolkien observa: “En el Señor de los Anillos el conflicto fundamental no guarda relación con la libertad, que no obstante está envuelta. Se refiere a Dios y al derecho que sólo Él tiene de recibir honores divinos”. Y afirma abiertamente: “[...] soy cristiano (algo que se puede deducir de mis historias), o mejor, católico. Esto último quizás no pueda deducirse de mis historias; aunque un crítico [...] afirmara que las invocaciones de Elbereth y la figura de Galadriel en las descripciones directas [...] estén claramente vinculadas a la devoción católica mariana. Otro ha visto en el pan de viaje (lembas) un viaticum y en el hecho que nutre la voluntad [...] y que es más eficaz cuando se está en ayunas, una referencia a la Eucaristía (esto es, la gente piensa en cosas muy elevadas incluso cuando se ocupa de cosas poco elevadas como una historia fantástica)”. Católica es también la estética del escritor, que habla de “[...] Nuestra Señora, en la que se fundamenta toda mi pequeña percepción de belleza ya sea como majestad ya como sencillez”.
Por lo tanto, es completamente equivocado y fuera de lugar el planteamiento – origen y emblema de muchos otros análogos, aunque formulados de forma distinta – del filósofo y líder de la Nueva Derecha francesa Alain de Benoist, que en el “manual” Comment peut-on être païen? (¿Cómo se puede ser pagano?) de 1981, en la traducción italiana ve en Tolkien – junto con otros – el modelo de un supuesto “neopaganismo”. “Más allá de esta [...] vida oscura [...], yo te propongo la única cosa que debas amar en la tierra: el Santísimo Sacramento – escribe el filólogo en una carta a su tercer hijo Christopher –. [...] Aquí hallarás aventura, gloria, honor, fidelidad y el verdadero camino para todo tu amor en esta tierra, y más que esto: la muerte”.

Posteado por: jperezfoncea | junio 22, 2009

GÉNERO DE FANTASÍA ÉPICA

En este apartado quiero introducir artículos acerca del género que podemos llamar “Fantasía épica” (algunos le llamarían “fantasy”).
Serán artículos propios y ajenos, y serán tanto artículos de opinión o ensayo acerca del género en su conjunto, como de un libro o de un autor en particular.

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